
Café con sonido a carreta y voz de cuento nocturno
Por:Rodolfo González Ulloa
El Financiero
Hay cafés que saben a migración, a leyendas nocturnas bajo el farol de un sesteo, y que son los que acompañan las huellas de carreta que dejaron los abuelos, a puro golpe de machete, cuando abrieron fronteras agrícolas, hacia el occidente del Valle Central.
Estos son los cafés de San Ramón, Palmares, Naranjo, Grecia, Valverde Vega y Alfaro Ruiz.
Los expertos del Instituto Costarricense del Café (Icafé) los cobijan con el mismo saco de gangoche: “Región Cafetalera Valle Occidental”.
Balance en sol y lluvia
Dicen que las fincas de estas matas privilegiadas disfrutan de una temperatura bastante agradable durante todo el año, con estación seca y lluviosa bien definidas. Incluso comentan que en los cafetales se ven árboles frutales que hacen bien el trabajo de darle sombra a las plantas.
Lo cierto es que las siembras se realizan en una altitud de 700 a 1.600 metros sobre el nivel del mar, se cosecha de octubre a febrero y las variedades predominantes son el caturra y el catuaí.
Estas variedades se extienden en un área aproximada de 22.000 hectáreas. En algunos casos, dice el Icafé, todavía se encuentran remanentes de la variedad Villa Sarchí.
“El 85% de los caficultores cosecha de 1 a 100 fanegas. La producción promedio de la zona se encuentra en un rango entre 400.000 a 600.000 quintales de los tipos Hard Bean, Good Hard Bean y Strictly Hard Bean” , afirman los datos solicitades a la oficina de comunicación del Icafé.
De hecho, los especialistas del Icafé consideran que el Valle Occidental es una de las regiones más complejas en al producción de bebidas de alta calidad, debido a sus microclimas, y por la recolección de la fruta madura en la época del verano.
• Cuestión de sabores
Cuando todos esos datos se chorrean en una taza, los sabores de los cafés de la zona, dicen los que saben, tienen notas achocolatadas.
“En un rango de mayor complejidad, los buenos degustadores podrán encontrar sabores similares a los cítricos, como naranja”, dice el Icafé.
También hay notas de melocotón, miel de abeja y vainilla. Todo esto está asociada a las buenas prácticas de recolección y procesamiento de la fruta.
Ahora bien, para disfrutar de las mejores características conviene no tostar demasiado este café, para que no pierda sus aceites esenciales.
Aún así, en gustos no hay nada escrito.









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