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La Casa de Doña Lela

No se ni como empezar este post la verdad. A mi este restaurantes me encanta(ba), y fui hace unas semanas con el hombre mío por eso mismo, antojo de un comalzote de esos con todas las carnes y todo lo demás. Y es que de verdad, a mi me ponen un plato con arroz fresco, frijoles molidos, tomate picado con limón y alguna carne y me vuelvo loca, no me doy cuenta de que me lleno y como hasta que de pronto de verdad vuelvo a la realidad y no puedo ni caminar.

La última vez que fui a La Casa de Doña Lela, en Heredia, terminé tan feliz, llena y antojada de volver que no puedo ni explicar, así que decidimos ir un sábado por la noche al que queda en la autopista a Tres Ríos.

El local deja leve que desear. Yo es que no he ido mucho, pero recuerdo que la primera vez que entré a ese rest. quedé felizmente sorprendida con la decoración y demás, esto fue en la gira que hicimos en 5to del cole para ver universidades, que nos vinimos todas las secciones juntas en un bus y pasamos a almorzar.

De nuevo, esa vez me pareció lindísimo, en esta ocasión me pareció corrientillo, y no quiero sonar como repugnante ni juega de viva, pero es que en un lugar en donde un plato cuesta ¢5.000 sin refresco, se podría esperar un poquito más.

Es limpio, eso si, de madera, lo que lo hace muy confortable, pero las mesas sin respaldar y los utensilios de soda me cayeron mal. Y bueno, las mesas de picnic son parte del "filling", pero son incómodas, y ya en otras ocasiones he hablado sobre mi odio por los dispensadores de servilletas Kimberly Clark...

Pero bueno, tampoco es que era HORRIBLE, nada más según los precios que yo recordaba, pensé que era más bonito.

De la atención no tengo queja alguna. Nos atendieron rápido y siempre con una sonrisa y mucha amabilidad, y nos dieron un platito de cortesía:

Un platito de frijoles con piquitos y unos plátanos verdes con chile jalapeño. Muy rico y agradable de recibir.

Después, el hombre se pidió una empanada de chicharrón, por pura chanchada y porque moríamos del hambre. La empanada super rica, a pesar de que nadaba en medio centímetro de aceite en el mismo plato.

Bueno, y el plato principal, el comal para 3 personas que nos terminamos casi entero entre 2, con de todo: pollo, res en fajitas con cebolla y chile, chicharrón, yuca, elote, arroz, frijoles, tomate picado, aguacate, limón y plátano. Un éxito, comimos y comimos, un montón de comida ríquisima (grasosa pero buena). De verdad quedamos llenísimos y muy satisfechos, pagamos y nos fuimos a mi casa a jugar play el resto de la noche.

Ahora, la razón por la que no sabía como empezar el post es que hombre y yo nos enfermamos del estómago y la pasamos bastante mal, él el mismo sábado y parte del domingo, yo durante todo el domingo. Estamos seguros de que ese restaurante fue la razón, ya que fue la única comida que compartimos el fin de semana hasta el punto en el que nos empezamos a sentir mal. Todo mal...

Al día siguiente le comentamos a una amiga de Tres Ríos, e inmediatamente mencionamos el nombre del lugar, cambión la cara completamente y nos dijo que por favor no le mencionaramos ese nombre, porque un par de semanas antes ella lo visitó, y se enfermó tanto que tuvo que pasar en cama sudando frío un día entero...

Y pues, no se qué decirles... yo de verdad que no voy a volver nunca en mi vida, por lo menos a ese exacto restaurante, tal vez me anime más adelante a ir a alguno otro, pero por el momento no creo que vaya a suceder.

Y ya... esa fue la visita a La Casa de Doña Lela en Curri...

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